La botella se tapa definitivamente con el corcho, y a menudo se asegura con una grapa. Luego, las botellas se almacenan en bodegas durante un período adicional para permitir que los sabores se integren.
Author Archives: Aaron Bernal
Antes de cerrar definitivamente la botella, se añade el licor de expedición, una mezcla de azúcar y vino, para ajustar el nivel de dulzura y equilibrar la acidez.
Para eliminar las levaduras y sedimentos, las botellas se inclinan hacia abajo y se giran diariamente en un proceso llamado removido. Posteriormente, se lleva a cabo el degüelle, donde se congela el cuello de la botella y se expulsa el sedimento.
Después de la segunda fermentación, las botellas se almacenan en posición horizontal durante un período de tiempo, permitiendo que las levaduras autolíticas agreguen complejidad y aromas característicos al Champagne.
La mezcla se embotella y se le agrega una mezcla de levaduras y azúcar, conocida como licor de tiraje. Esto inicia la segunda fermentación en la botella, donde las burbujas se desarrollan gracias al dióxido de carbono producido durante este proceso.
Después de la fermentación, se realiza la mezcla de vinos base de diferentes variedades y añadas para lograr el perfil deseado. Esto es una característica única del Champagne, donde el arte del ensamblaje es crucial para mantener la consistencia del producto.
El mosto se fermenta en tanques de acero inoxidable para convertir los azúcares en alcohol. Dependiendo del tipo de Champagne que se esté produciendo, se pueden realizar mezclas de uvas y mostos.
Las uvas se prensan suavemente para extraer el mosto. En el caso del Blanc de Blancs, que se elabora solo con uvas blancas (principalmente Chardonnay), se utiliza únicamente el jugo blanco.
El Champagne se produce principalmente a partir de tres variedades de uvas: Chardonnay, Pinot Noir y Meunier. Estas uvas son cosechadas a mano para garantizar la calidad y evitar dañar los racimos.
Justo al cruzar la frontera desde Friuli-Venezia Giulia en Italia se encuentra la región de Goriška Brda en Eslovenia, que tiene una larga historia en la producción de vinos naranja. Aquí, los vinos están muy integrados y a menudo se sirven en vasos estándar, como la cerveza. También se puede encontrar otro vino peculiar llamado Motnik, que se elabora de manera natural en barriles desinfectados con hierbas como romero, laurel y salvia.









